Una pesadilla de Pascal
Cristóbal Camejo Linero
Me detuve en la isla de la avenida porque no podía seguir cruzándola. En ese momento el tránsito de vehículos automotores, en sentido norte, se incrementó. Han pasado ya 30 segundos desde que me detuve aquí, en la isla de la avenida, y aún no puedo pasar. Busco ver si se aproxima el último carro y no es posible, siguen apareciendo. Entre ese ver y este ahora han pasado 25 segundos. ¡Ahora llevo 1 minuto y no he podido cruzar!, ¡Es una cola de carros larga pero está movimiento continuo uniforme!, ¿Qué es esto? Calculo si puedo atravesar los carros corriendo a una determinada velocidad pero estos pasan muy rápido uno cerca del otro, y la aparición discontinua del motorizado, del camión, o un autobús, una grúa o el heladero o el ciclista no me permite predecir totalmente una estrategia. Además son tres canales y las maniobras que debería hacer son mortales. Nuevamente observo este fluir automotor y extiendo mi mirada buscando su final a unos 8 mil kilómetros. Aún distingo carros. Miro el parachoques delantero de uno y aparece el parachoques delantero del otro. Me angustio. Puede ser que si camino en sentido contrario a este fluir paso, pero no, es lo mismo, no hay ninguna abertura posible. Imagino si lo atravesara a la velocidad de la luz. Pasan 3 minutos. ¡Quiero atravesar ya la maldita calle! Es una locura que lleve 4 minutos sin poder cruzar. Esto es una imposibilidad para este mundo, no hay mente racional que lo conciba. No hay abertura, un resquicio posible, el vacío, sólo la oquedad de cada automóvil. Me agacho para examinar más de cerca y con mayor exactitud este continuo fluir de máquinas. Puedo detallar ciertas cosas. Acerco mi mano, me provoca tocar los carros, aunque sea la puerta, pero me da miedo, sé que puede ser mortal para mis dedos. También un motorizado puede aparecer de la nada y destruir mi mano. No tengo el equipo especial para hacer esta medición. Comienzo a dudar si todo esto es real. Veo a los lados de la isla, muy discretamente, para informarme si hay otro individuo que esté padeciendo lo mismo que yo. No, no está nadie esperando cruzar esta calle, ni examinándola, ni desesperándose, ni agachado, ni midiendo, ni sintiendo algún asombro. ¡Únicamente yo! Esto es evidente, aquí hay diversos elementos absurdos ocurriendo. Me duele la cabeza pero no voy a perder la razón. Para comprobar si esto es irreal, inexistente o fantasioso voy a levantar mi camisa y veré atentamente mi ombligo. Lo poetizo, busco en él todo lo que vive, todo lo que se agita, todo lo que se corresponde, el fin del espiral magnético. ¡No, no hay sentido en el poema que pienso!, ¡Es una estupidez lo que fundo!, ¡Esto es real!, ¡Esto que veo es real! Siguen pasando los malditos carros. ¿Ocasiono una reacción nuclear en cadena?, ¿la produzco? dime ¿la origino?, ¿quién puede escucharme? No creo que esta realidad pueda resistirlo. Un sostenimiento en el tiempo de fisiones que causan otras fisiones puede resquebrajar todo este inmenso absurdo y las consecuencias serían fatales para todos. Aquí en esta infinitud cada quien es orbícola, un punto y centro a su vez, pero no hay posibilidad de hacer circunferencia alguna, sería un engaño la continuidad. El poder absoluto de la esfera. Ser un acontecimiento altamente masivo y distorsionar todo lo que me circunscribe. Recuerdo lo que oculta la NASA sobre las bases extraterrestres en la luna, luego las ondas gravitacionales, a continuación los espectros que surgen en el espejo de mi cuarto, seguido a esto, poco a poco, brota el tema polémico de la conexión, con ignoradas fuentes del cosmos, que puede lograr el tercer ojo. Pienso en la pirámide invertida del ABACADABRA, Akhenatón, la espiral del petroglifo neolítico, agrego la geometría cuántica, viajes en el tiempo, plomo-materia y oro espiritual, Asimov, todo se conecta claramente pero nada, aquí no he podido cruzar esta falsedad de avenida. Oscurece. Hay luna llena y aquí se está acabando el tiempo. Un enorme lobo pronto vendrá a devorarla y los dioses comenzarán a morir. La avenida ahora está sola. Todos duermen, regresaron. El silencio es universal, cada vez más abismal. Esto es un planeta sin ninguna partícula de luz, sin forma y desértico. Aislado, me muevo de un lugar a otro, sin poder crear, preocupado por no haber llegado a donde iba.